No empezamos hablando de ciclos, disparadores, emociones o cambio de identidad.
Empezamos consumiendo.
Facundo fumó marihuana durante casi 18 años y también atravesó otros consumos.
Juan tuvo un recorrido diferente y durante menos años, que incluyó el consumo de marihuana y cocaína.
Nuestras historias no fueron idénticas.
Pero los dos conocimos lo que significa querer cambiar una conducta y descubrir que querer hacerlo no siempre alcanza.
Durante mucho tiempo tampoco entendíamos por qué repetíamos determinadas cosas aun sabiendo las consecuencias.
Con el tiempo empezamos a observar nuestros propios patrones.
Qué pasaba antes.
Qué situaciones nos activaban.
Qué pensábamos.
Qué sentíamos.
Qué pequeñas decisiones tomábamos.
Y qué lugar había empezado a ocupar el consumo en nuestras vidas.
En ese proceso, la escritura se convirtió en una herramienta fundamental.
Nos permitió detenernos.
Observar.
Hacernos preguntas que antes evitábamos.
Y empezar a poner en palabras cosas que muchas veces solamente sentíamos.
Primero lo vivimos. Después empezamos a comprenderlo.
De todo ese recorrido surgió una estructura sencilla para ordenar el proceso:

























